
Una botella de agua con sabor de medio litro puede llevar 0 g de azúcar o unos 15, y las dos se venden en el mismo estante, con el mismo dibujo de limón.
Lo que decide cuál te llevas no está en la portada, sino en el nombre legal, la lista de ingredientes y la tabla.
Mismo dibujo de fruta, recetas muy distintas
Tres fichas de botellas de supermercado en Open Food Facts (una base colaborativa de etiquetas, así que manda la de tu botella) enseñan el abanico. La primera es un agua de manzana con aroma: agua mineral, acidulantes, aroma y dos edulcorantes (acesulfamo K y sucralosa), con 0 g de azúcar. La segunda se llama «agua limón», pero su denominación es «bebida refrescante de zumo de frutas»: 70 % de agua mineral, un 12 % de zumo (casi todo de manzana, con 0,5 % de limón) y azúcar, con 2 g de azúcar por 100 ml. La tercera, de naranja, lleva agua mineral, un 8 % de zumo, azúcar y dos edulcorantes (sucralosa y glucósidos de esteviol): 3 g por 100 ml.
Con esos 3 g, una botella de 500 ml suma unos 15 g, cerca de 4 terrones. Y las botellas grandes engañan: la «agua limón» de 2 g por 100 ml, en formato de un litro, son 20 g si te la bebes entera. El tope ideal de la OMS es de unos 25 g de azúcares libres al día, y en ellos cuenta el azúcar añadido y también el del zumo, aunque venga de fruta: lo explica la OMS al definirlos.
Para la ley, no son agua mineral
El Real Decreto 650/2011 define el «agua aromatizada» como agua, con o sin gas, que contiene aromas, y la clasifica entre las bebidas refrescantes. Si además lleva otros ingredientes alimenticios, es una «bebida refrescante aromatizada»; si lleva zumos o purés, una «bebida refrescante de zumo de frutas», y entonces la etiqueta debe decir el porcentaje de zumo. La OCU lo resumió en 2016 sin rodeos: «En realidad no son aguas minerales naturales, sino refrescos».
Para saber cuál tienes en la mano, busca tres cosas: la denominación, que va cerca de la cantidad neta; la lista de ingredientes, donde buscas azúcar, zumo o códigos de edulcorantes (E950, E955, E960); y los azúcares por 100 ml de la tabla. Si no te apetece hacerlo con cada botella, escanéala con Carmen (gratis): los azúcares y los edulcorantes salen como etiquetas.
Frente a un refresco, ganan; frente al agua, pierden
La comparación justa es con lo que sustituyen. Medio litro de refresco de cola, con sus 10,6 g por 100 ml, pone unos 53 g de azúcar sobre la mesa, más de dos veces el tope diario. Cualquiera de las tres botellas de arriba se queda muy por debajo, y para quien bebe un refresco al día es un paso razonable. Frente al agua sola, en cambio, no ganan en nada: añaden aromas, acidulantes y, según el caso, azúcar o edulcorantes.
La lista de ingredientes ayuda a ordenarlas: va de más a menos cantidad, así que si el azúcar sale justo detrás del agua y del zumo, hay bastante; si los edulcorantes salen al final, es que van en cantidades pequeñas, porque endulzan mucho.
«Con stevia» y «zero»: menos azúcar, el mismo dulzor
Los edulcorantes quitan el azúcar de la lista, pero no el gusto dulce. Y una botella puede llevar glucósidos de esteviol y azúcar a la vez: la tercera lo hace. En 2023, la OMS publicó una guía que recomienda, de forma condicional, no usar edulcorantes sin azúcar para controlar el peso; no se aplica a quien ya tiene diabetes. Qué se sabe de ellos y qué no lo contamos en los refrescos zero y en stevia, eritritol y compañía.
Las «funcionales», con vitaminas o con colágeno
Una botella que presume de vitaminas o de colágeno juega con un reclamo más. Para anunciar «fuente de vitamina C», una bebida tiene que llevar una «cantidad significativa», y el Reglamento 1169/2011 (anexo XIII) la fija, en las bebidas, en el 7,5 % del valor de referencia diario por 100 ml. En la vitamina C, cuya referencia son 80 mg, salen 6 mg por 100 ml, unos 30 mg en medio litro. Es el mínimo para poder presumir, no una dosis a la que apuntar.
Así que mira cuánto lleva de eso y a cambio de qué: si el resto es agua con azúcar o con edulcorantes, sigue siendo una bebida refrescante con una etiqueta añadida. Con el colágeno, lo mismo: cuánto por ración y qué más trae la botella. Si funciona, lo analizamos en el artículo del colágeno.
La jarra de la nevera
La propia OCU proponía en esa noticia de 2016 una salida barata: unas gotas de limón o de naranja en el agua, con sabor natural y sin conservantes. Para más sabor, está la jarra con fruta. Tres combinaciones que funcionan: pepino y menta; fresas y albahaca; naranja y canela. Lava la fruta, córtala en rodajas finas, déjala unas horas en el agua fría y renueva la jarra en vez de guardarla días. Una jarra con rodajas, hielo y paciencia hace de agua de balneario por el precio de un pepino.
Si lo que echas de menos es el burbujeo, el agua con gas sola también vale: lo bueno y lo que es mito, en agua con gas: beneficios y mitos. Y si el sabor es lo que te ayuda a beber, bien: cuánto necesitas de verdad está en cuánta agua beber al día.
Si el agua sola te cuesta, empieza con la jarra bien cargada de fruta y ve aflojando la mano con las semanas; si prefieres la botella del súper, la de 0 g de azúcar es mejor punto de partida que la de 3.
Preguntas rápidas
¿El agua con sabor es sana?
Depende de la botella. En las tres fichas de supermercado que hemos mirado, la de aroma y edulcorantes lleva 0 g de azúcar y las dos con zumo y azúcar, 2-3 g por 100 ml, unos 10-15 g en medio litro. Es mejor sustituto que un refresco, pero no es agua.
¿Es lo mismo agua con sabor que agua mineral?
No. El Real Decreto 650/2011 define el «agua aromatizada» (agua con aromas, con o sin gas) como una bebida refrescante. Si lleva zumo o azúcar, la denominación cambia (por ejemplo, «bebida refrescante de zumo de frutas») y debe indicar el porcentaje de zumo.
¿Las bebidas con stevia llevan azúcar?
Pueden llevarla. En una ficha de agua con zumo de naranja de 50 cl aparecen azúcar, sucralosa y glucósidos de esteviol, con 3 g de azúcar por 100 ml. «Con stevia» habla del edulcorante, no de que falte el azúcar: mira la tabla.
¿Qué dice la OMS de los edulcorantes?
En 2023 recomendó, de forma condicional, no usar edulcorantes sin azúcar para controlar el peso ni para reducir el riesgo de enfermedades crónicas. No se aplica a quien ya tiene diabetes.
¿Qué puedo beber en lugar del agua con sabor?
Agua sola o una jarra con rodajas de fruta o de pepino y hierbas: pepino y menta, fresas y albahaca, naranja y canela. La OCU sugiere también unas gotas de limón o de naranja.
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