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Chicles sin azúcar: por qué el paquete avisa de efectos laxantes (y si engordan)

Un chicle sin azúcar suma unas 2 kcal, así que engordar, lo que se dice engordar, no engorda. Lo que da que pensar está en la etiqueta: los polioles que lo endulzan son la razón de que el paquete avise de que «un consumo excesivo puede producir efectos laxantes».
El aviso tiene una razón química detrás, aunque mascar uno después de comer no es para alarmarse.
Dos kcal por chicle, aunque la tabla asuste
En las etiquetas de chicles sin azúcar de supermercado, recogidas en Open Food Facts, el valor energético va de unas 140 a unas 190 kcal por 100 g, con entre 55 y 75 g de polioles. Es la tabla de un dulce, pero se come en trozos de en torno a 1,4 g, poco más que un clip. Con un factor de 2,4 kcal por gramo de poliol, un chicle ronda las 2 kcal.
Que no engorde no quiere decir que sea neutro para el apetito, de eso hablamos más abajo.
Polioles: dulce sin azúcar, con aviso
Los polioles (o polialcoholes) son edulcorantes como el sorbitol, el xilitol, el maltitol, el manitol o el isomalt. Dan volumen y dulzor sin azúcar, y el cuerpo los absorbe solo en parte. Lo que no se absorbe llega al colon, donde atrae agua y lo fermentan las bacterias: de ahí los gases, la hinchazón y, si hay mucho, el efecto laxante.
No es una advertencia opcional. El anexo III del Reglamento 1169/2011 obliga a incluir la frase «un consumo excesivo puede producir efectos laxantes» en cualquier alimento con más de un 10 % de polioles añadidos. Los chicles van por encima del 50 %, así que todos la llevan. Una revisión sistemática de 79 estudios (Lenhart y Chey, Advances in Nutrition, 2017) concluyó que los polioles provocan flatulencia, malestar y efecto laxante de forma dependiente de la dosis, tanto en voluntarios sanos como en personas con síndrome de intestino irritable.
¿Cuántos chicles son «demasiados»?
No hay un número que valga para todos. En un estudio con 42 adultos sanos (Jain y colaboradores, 1985), con 10 g de sorbitol en solución, casi la mitad tuvo síntomas (43 % en un grupo, 55 % en otro), y en algunos fueron graves. Con xilitol, un ensayo con 64 voluntarios jóvenes vio heces líquidas con 35 y 50 g, mientras que el eritritol se toleró mejor (Storey y colaboradores, 2007). Y con la costumbre el cuerpo se adapta algo, según una revisión de 2016.
Con 1,4 g por chicle y un 65 % de polioles, un chicle trae unos 0,9 g. La cuenta sale así:
Uno o dos chicles después de comer quedan muy lejos de esa zona. Diez de golpe ya se acercan; repartidos en el día, el efecto suele ser menor.
La declaración dental, con sus condiciones
Hay un uso en el que los chicles sin azúcar tienen respaldo oficial. El Reglamento (UE) 432/2012 autoriza decir que el chicle sin azúcar contribuye al mantenimiento de la mineralización de los dientes y a la neutralización de los ácidos de la placa, siempre que cumpla las condiciones de «sin azúcares» y se informe de que hay que masticarlo al menos 20 minutos después de comer o beber.
La evidencia acompaña con matices. Una revisión sistemática de 2007 (Mickenautsch y colaboradores) encontró efecto anticaries en 7 de los 9 artículos aceptados, atribuido sobre todo a que masticar estimula la saliva y a que las bacterias no convierten los polioles en ácidos.
El xilitol tiene más fama que evidencia sólida. Además de la declaración general del chicle sin azúcar, hay otra específica para el chicle endulzado solo con xilitol: el Reglamento (CE) 1024/2009 autoriza decir que reduce la placa dental, un factor de riesgo de caries en niños, con 2-3 g de chicle al menos tres veces al día después de las comidas. Pero menos placa no es lo mismo que menos caries: la revisión Cochrane de 2015 (10 estudios, 5.903 participantes) solo vio un posible beneficio, pequeño y de calidad baja, en las pastas de dientes con xilitol, y no pudo concluir nada sobre otros productos.
¿Quita el hambre? Más o menos y poco rato
Una revisión sistemática de 2025 (Jiménez-Ten Hoevel y colaboradores, Nutrients) reunió 8 artículos con 9 ensayos aleatorizados. En 5 de los 7 que midieron el apetito, los que masticaban chicle tuvieron menos hambre, y en 3 de 4 menos ganas de un snack dulce. Pero los efectos sobre la saciedad, lo que se comió después y el peso no fueron concluyentes. La conclusión de los autores es prudente: piden ensayos más largos.
O sea, mascar puede entretener el hambre un rato, pero los estudios no dicen que adelgace ni que comas menos después. Si se te ha vuelto una forma de no comer cuando tienes hambre, es buena idea comentarlo con tu médico o con un dietista-nutricionista.
La mandíbula, el aspartamo y la lista entera
La mandíbula también se cansa. Una revisión de 2025 sobre chicle y trastornos de la articulación temporomandibular (Alam y colaboradores) halló resultados mixtos: desde ningún efecto hasta síntomas que aumentaban con la frecuencia y la duración. Si notas dolor o chasquidos, déjalo y consúltalo con tu dentista.
Y mira la lista: además de los polioles, muchos chicles llevan edulcorantes intensos (aspartamo, acesulfamo K, sucralosa). El aspartamo obliga a otra frase, «contiene una fuente de fenilalanina», pensada para las personas con fenilcetonuria. Sobre esos edulcorantes tienes la sucralosa y stevia y eritritol, que es un poliol bien tolerado en las dosis estudiadas.
Si quieres saber cómo se comporta tu chicle de siempre, el escáner de Carmen (gratis) le pone la etiqueta de edulcorantes, aunque no esperes una nota alta solo por no llevar azúcar. Para los antojos de dulce que no se quitan masticando, lo que dice la evidencia da más pistas que cualquier paquete.
Y si el chicle te acompaña en el trabajo, cuenta cuántos caen en un día normal. Si no llegas a cinco, el aviso del paquete te pilla lejos; si pasas de diez, ya sabes qué mirar primero.
Preguntas rápidas
¿Los chicles sin azúcar engordan?
No de forma apreciable. Un chicle de este tipo pesa en torno a 1,4 g y aporta unas 2 kcal, porque los polioles que lo endulzan suman unas 2,4 kcal por gramo y la goma base no se digiere. Las calorías del propio chicle son mínimas; que te quite el hambre es otra cuestión, y la evidencia es floja.
¿Por qué los chicles sin azúcar avisan de efectos laxantes?
Porque el Reglamento europeo 1169/2011 obliga a poner «un consumo excesivo puede producir efectos laxantes» en los alimentos con más de un 10 % de polioles añadidos. Los chicles llevan entre el 55 y el 75 %. Los polioles se absorben solo en parte y el resto fermenta en el colon.
¿Cuántos chicles sin azúcar son demasiados?
No hay un número único: depende de la persona y del poliol. Con 10 g de sorbitol, en un estudio de 1985 con 42 adultos sanos, casi la mitad tuvo síntomas. Con unos 0,9 g de polioles por chicle, esa cantidad equivale a unos 11 chicles de golpe.
¿El chicle sin azúcar es bueno para los dientes?
La UE autoriza decir que contribuye a mantener la mineralización dental y a neutralizar los ácidos de la placa, si se mastica 20 minutos después de comer o beber. Una revisión sistemática de 2007 encontró efecto frente a las caries en 7 de 9 estudios. No sustituye al cepillado.
¿Masticar chicle quita el hambre?
Algo, a corto plazo: en una revisión de 2025 con 9 ensayos, 5 de 7 vieron menos hambre. Pero los efectos sobre la saciedad, lo que se come después y el peso no son concluyentes.
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