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Nutri-Score: qué significa la letra y cuándo no fiarte

Etiquetas sin misterio5 min de lecturaEquipo de Carmen AI · 27 de octubre de 2026

Carmen y Dani con el carro de la compra en el súper

El Nutri-Score es una letra de la A (verde oscuro) a la E (naranja fuerte) que resume la calidad nutricional de un producto por cada 100 g, y sirve sobre todo para comparar dos productos de la misma categoría, no para decidir si algo es sano. En el estante de los cereales te ayuda a elegir entre dos cajas. Fuera de ahí, bastante menos de lo que parece.

Cómo sale la letra: una cuenta de debe y haber

Es parecido al carné por puntos. Al producto le quitan puntos por lo que conviene limitar (energía, azúcares, grasas saturadas y sal) y le devuelven algunos por lo que conviene comer más (fibra, proteína y frutas, verduras y legumbres). Con el resultado, a más puntos en contra, peor letra. Las bebidas tienen su propia cuenta, aparte.

No hay opiniones ni sabor de por medio: es una fórmula que se aplica a la tabla nutricional del paquete. Eso es lo bueno, y también el límite, porque la fórmula solo sabe lo que pone en esa tabla.

En España es de uso voluntario, según la AESAN: lo pone quien quiere. La Comisión Europea prometió en 2020 una etiqueta frontal obligatoria común para toda la UE y, a fecha de hoy, no existe. Por eso verás letras en unos paquetes y nada en otros del mismo estante.

Lo que cambió con el algoritmo nuevo

El comité científico revisó la fórmula entre 2022 (alimentos) y 2023 (bebidas), y la versión actualizada se aplica desde 2024, con dos años para que las marcas renueven sus envases. España está entre los siete países que la han adoptado. Según el resumen del propio equipo investigador, penaliza más el azúcar y la sal, separa mejor los productos integrales de los refinados y limita los puntos que da la proteína de la carne roja. Estos son algunos cambios que se notan en el súper:

ProductoAntesCon la fórmula nueva
Aceite de olivaCB
Batido o yogur líquido con saborBD o E
Cereales de desayuno con bastante azúcarA en algunos casosC

Son casos generales: la letra de cada producto concreto depende de su tabla. Lo del aceite viene de que antes se penalizaba la grasa sin distinguir su tipo, y ahora pesa más cuánta es saturada: la del aceite de oliva es sobre todo monoinsaturada. El agua sigue siendo la única bebida con A, y las bebidas con azúcar o con edulcorantes pierden terreno. Lo de los cereales lo cuenta Consumer.

Dónde funciona de verdad

Funciona justo en lo que describe la AESAN: comparar alimentos de la misma categoría, el mismo producto de dos marcas o familias distintas que se puedan sustituir en el mismo momento del día. Dos pizzas congeladas, dos cajas de cereales, dos salsas de tomate. Si una caja de cereales trae una A y la de al lado una D, ya sabes cuál sale mejor parada sin leer la tabla entera. Ahí es muy poco probable que la letra te lleve a un error gordo.

Lo que no cuenta la letra

La fórmula solo ve la tabla nutricional, y de ahí salen sus dos puntos ciegos.

El primero es el grado de procesamiento. NOVA, la escala que ordena los alimentos del 1 al 4 según cuánto los ha manipulado la industria, no entra en la cuenta. Un producto del grupo 4 (ultraprocesado) puede sacar una buena letra si su tabla es discreta, aunque lleve aromas, emulsionantes y un buen puñado de ingredientes que no tendrías en tu cocina. Si te interesa esa otra mirada, lo tienes en el artículo sobre NOVA.

De los aditivos pasa algo parecido: en bebidas, la fórmula nueva penaliza los edulcorantes, pero en el resto de productos el conservante o el colorante no cambian la letra. (De los números E hablamos en otro artículo.)

El segundo es la cantidad. La letra va por 100 g, no por lo que te comes. El aceite de oliva sale con B por 100 g, pero tú lo usas por cucharadas. Y unas galletas con una C aceptable siguen siendo galletas si te acabas el paquete.

Entonces, ¿te sirve?

Sí, como una brújula para decidir rápido entre dos opciones parecidas: si dudas entre dos productos y los dos tienen letra, quédate con la mejor, y si empatan, desempata con la tabla y la lista de ingredientes. No, como veredicto sobre si algo es sano: la propia AESAN recuerda que la cesta más saludable se basa sobre todo en productos frescos, vegetales e integrales, y esos casi nunca llevan letra. Y la letra tampoco sustituye a mirar los tres primeros ingredientes, algo que explicamos en el método de los 30 segundos.

Si te preguntas por qué la nota de Carmen y la letra a veces no coinciden: Carmen no lee el Nutri-Score. Su nota combina los perfiles nutricionales de la OMS, el grado NOVA, los límites de los sellos chilenos y los ingredientes a vigilar, y lo tienes explicado en cómo se calcula. Son dos formas distintas de resumir, y cada una mira cosas que la otra no. También hablamos de esos sellos en los octógonos negros de Chile.

En tu próxima compra, elige un producto que repitas siempre (cereales, pizza, yogur de sabores). Si tiene letra, compárala con la de otro de la misma estantería. Y, antes de decidir, dale la vuelta a los dos: la tabla suele contar algo que la letra no dice.

Preguntas rápidas

¿Qué significa cada letra del Nutri-Score?

Va de la A (verde oscuro, la más favorable) a la E (naranja fuerte, la menos favorable) y resume la calidad nutricional global del producto, calculada por 100 g.

¿Es obligatorio el Nutri-Score en España?

No. La AESAN lo define como un sistema de uso voluntario: cada marca decide si lo pone. Tampoco existe de momento una etiqueta frontal obligatoria común en la UE.

¿Por qué el aceite de oliva tiene B en el Nutri-Score?

Con el algoritmo actualizado, en vigor desde 2024, los aceites ricos en grasas insaturadas, como el de oliva, el de colza, el de nuez o el de girasol alto oleico, puntúan B (el de oliva pasa de C a B). Los demás aceites quedan entre C y E según su cantidad de grasa saturada.

¿Se pueden comparar dos productos de distinta categoría con el Nutri-Score?

Es mejor comparar dentro de la misma categoría (dos cereales, dos pizzas). La AESAN admite también comparar familias distintas que se puedan sustituir en un mismo momento del día, como un cereal y una tostada.

¿Qué no tiene en cuenta el Nutri-Score?

El grado de procesamiento (NOVA), casi todos los aditivos y cuánta cantidad te comes. En bebidas sí penaliza los edulcorantes.

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