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Los números E de la etiqueta: cuáles no te quitan el sueño y cuáles vigilar

Que un ingrediente lleve una E delante no lo hace sospechoso: el E300 es vitamina C, el E330 es el ácido cítrico del limón y la E solo quiere decir que ese aditivo está autorizado en la UE tras una evaluación de seguridad. Dicho esto, hay un puñado de casos con debate de verdad, y los vemos uno a uno.
Lo que significa la E
Un aditivo es una sustancia que se añade a un alimento por una razón técnica: conservarlo, que no se oscurezca, que no haga grumos. La UE solo autoriza los que han pasado por la evaluación de la EFSA, la agencia europea de seguridad alimentaria, que además va revisando los antiguos: según su web, ya ha reevaluado más del 70 % de los 315 aditivos aprobados antes de 2009.
| Código | Qué es | Para qué sirve |
|---|---|---|
| E300 | Ácido ascórbico (vitamina C) | Antioxidante: evita que se oscurezca |
| E330 | Ácido cítrico | Da acidez y ayuda a conservar |
| E551 | Dióxido de silicio | Antiaglomerante: evita los grumos en sal o especias |
Ver «E330» en un bote de tomate no es motivo para dejarlo en la estantería. Es el mismo ácido que da el toque al zumo de limón.
Glutamato (E621): el síndrome que no se confirmó
El glutamato monosódico es un potenciador del sabor, el del famoso «umami». Está de forma natural en el tomate y en el queso, y la industria lo añade a caldos, sopas, salsas y snacks. En 2017 la EFSA fijó una ingesta diaria admisible de 30 mg por kg de peso para todos los glutamatos (E620 a E625). Para una persona de 60 kg son 1,8 g al día.
¿Y el «síndrome del restaurante chino» (dolor de cabeza, calor en la cara, hormigueo)? Según la FDA, cuando se dio glutamato o placebo a personas que decían ser sensibles, no se pudo desencadenar la reacción de forma consistente. Una revisión que cita la FDA sí vio síntomas leves y pasajeros en algunas personas sensibles con 3 g o más tomados sin comida, y una ración normal lleva menos de 0,5 g.
Tampoco es para tomarlo a puñados: la propia EFSA vio que los grandes consumidores, y los niños pequeños con consumos medios, pueden pasarse de esa cifra, y pidió revisar los máximos permitidos en caldos, salsas, embutidos y condimentos. Es otra razón para variar, más que para tirar el caldo.
Nitritos: el debate está en el embutido, no en la E
Los nitritos (E249 y E250) y los nitratos (E251 y E252) se añaden a la carne curada por seguridad, sobre todo para frenar el botulismo, y de paso le dan el color rosa a las lonchas. El debate es sobre la carne procesada entera, con la E dentro: la IARC, la agencia contra el cáncer de la OMS, clasificó en 2015 su consumo como carcinógeno para humanos (grupo 1), con evidencia suficiente de que causa cáncer colorrectal, y estimó que cada 50 g diarios aumentan ese riesgo relativo un 18 % (nota de prensa).
Dos matices para leerlo bien. La clasificación mide lo sólida que es la prueba, no cuánto riesgo hay, y para una persona concreta el riesgo sigue siendo pequeño, como decía la propia agencia. Y se refiere al embutido y al fiambre en conjunto (con su sal, su ahumado y sus nitritos), no a un ingrediente suelto.
La UE ha ido en la misma línea: el Reglamento 2023/2108, de octubre de 2023, redujo los nitritos y nitratos permitidos porque la ingesta superaba la admisible fijada por EFSA. Si el fiambre es tu fijo del bocata, en el ranking del bocata comparamos los de siempre. No hace falta dejarlo; lo que cuenta es la cantidad y la frecuencia.
Sorbato potásico (E202): un conservante con un estudio nuevo
El sorbato potásico frena los hongos y las levaduras, y por eso se usa en quesos, salsas, bollería envasada o bebidas. Está autorizado en la UE como el resto. Lo que ha reabierto la conversación es un estudio observacional francés de 2026 (cohorte NutriNet-Santé, más de 100.000 personas, publicado en el BMJ) que asoció un consumo alto de algunos conservantes, entre ellos el sorbato potásico, con más casos de cáncer.
Observacional quiere decir que ve una asociación, no que demuestre que el conservante sea la causa: puede haber otros factores detrás, y habrá que ver qué dicen otros estudios y las agencias. Con un solo estudio de este tipo no se pueden sacar conclusiones firmes, así que lo prudente es seguir de cerca lo que digan las agencias. Mientras tanto, es un argumento más para que la base de tu compra no sean paquetes llenos de conservantes.
Sulfitos: un aviso para quien los nota
Los sulfitos (del E220 al E228, como el disulfito sódico, E223) conservan fruta seca, vinos, encurtidos y algunas salsas. A la mayoría no les hacen nada, pero en personas sensibles, algunas con asma, pueden provocar reacciones. Por eso son uno de los 14 alérgenos que la UE obliga a destacar cuando superan los 10 mg por kg o por litro (Reglamento 1169/2011, anexo II). Si notas que te sientan mal, busca «sulfitos» o «dióxido de azufre» en negrita en la lista y, si es recurrente, coméntalo con tu médico.
El jarabe de glucosa: sin E y con mucho azúcar
Una confusión habitual: el jarabe de glucosa o de glucosa-fructosa no figura entre los aditivos. Es un azúcar con otro nombre, y suma a los azúcares de la tabla. Si quieres reconocerlo a la primera, repasa las otras formas en que se esconde en el artículo del azúcar escondido. Y de los edulcorantes (aspartamo y compañía) hablamos aparte, en su propio artículo.
Lo que pesa más que cada E
Mirar los aditivos uno a uno es como juzgar una serie por un solo capítulo: te pierdes el hilo. Lo que suele pesar más es la imagen completa. Una lista con emulsionantes, estabilizantes, aromas, potenciadores del sabor y colorantes suele delatar un ultraprocesado, el grupo 4 de la clasificación NOVA, que explicamos en este otro artículo.
Un fiambre loncheado típico lo ilustra bien: sal alta, ingredientes que no tienes en tu cocina y algo de proteína a favor.
Si una lista de ingredientes te suena a química, puedes preguntarle a Carmen por el chat qué es un E concreto. El chat básico es gratis.
Para hoy, coge cualquier producto de tu nevera, apunta los E que lleve y búscalos. Lo normal es que encuentres vitamina C y ácido cítrico. Si ves media docena de nombres que no sabes qué son, ya tienes tu respuesta sobre ese producto.
Preguntas rápidas
¿Es malo el glutamato monosódico?
A las cantidades habituales no hay pruebas de que lo sea. EFSA fijó en 2017 una ingesta diaria admisible de 30 mg por kg de peso, y los ensayos controlados no han reproducido de forma consistente el llamado «síndrome del restaurante chino». Conviene no abusar de caldos, salsas y snacks que lo llevan.
¿Qué significa la E en los aditivos de la etiqueta?
Que es un aditivo autorizado en la UE, tras una evaluación de seguridad. Hay E muy conocidos y tranquilos, como el E300 (vitamina C) o el E330 (ácido cítrico).
¿Son malos los nitritos de los embutidos?
Se usan para evitar el botulismo y fijar el color. El debate está en la carne procesada en conjunto, que la IARC clasifica como cancerígena para humanos (grupo 1) por la solidez de la evidencia, no por el tamaño del riesgo. En 2023 la UE redujo los nitritos y nitratos permitidos.
¿El jarabe de glucosa es un aditivo?
No. Es un azúcar, un ingrediente más de la lista. Cuenta dentro de los azúcares de la tabla y conviene mirarlo igual que el azúcar normal.
¿Son peligrosos los sulfitos?
Para la mayoría de la gente no, pero pueden dar reacciones en personas sensibles, algunas con asma. Por eso se declaran como alérgeno por encima de 10 mg/kg o 10 mg/l. Si es tu caso, consulta con tu médico.
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